La economía colaborativa o del compartir

La economía del compartir o sharing economy puede ser entendida en términos generales como la manera tradicional de intercambiar, prestar, alquilar y regalar, usando las tecnologías modernas y las comunidades que en estas se pueden crear.

Ejemplos de famosas empresas que se auto califican como pertenecientes a este sector de la economía son Uber y Airbnb; basada la primera en compartir un viaje en auto y la segunda alojamiento. Ambas compañías han saltado a la luz pública debido a su gran éxito comercial y económico. Estas empresas han sido criticadas por estar basadas en su propio interés monetario contrario a la lógica del compartir, y por tener comportamientos predatorios.

Existen críticos que opinan que en realidad ninguna de estas dos compañías debiera ser clasificada dentro de la economía del compartir, ya que, ¿Cómo definimos compartir? ¿Transacciones de dinero son parte del compartir?

Tomando este último punto de vista, tanto Uber como Airbnb estarían más bien posibilitando que personas con bienes que no están siendo utilizados, generen dinero a partir de éstos, ofreciendo alternativas a sistemas de transporte y a la industria hotelera.

Otra distinción que se puede hacer es entre el compartir transaccional y el transformacional. El primero tiene que ver generalmente con la búsqueda de ganancia, basándose en la eficiencia de sistemas existentes, en la ocupación de recursos y en la división de costos.

El compartir transformacional tiene muchas de las características del transaccional, pero además incluye un cambio crítico en las relaciones sociales y de poder. Esto se ve reflejado específicamente en los derechos de propiedad y control, además del fortalecimiento de los bienes comunes o commons. En otras palabras, mediante el compartir transformacional es posible fortalecer el capital humano y la resiliencia de nuestras comunidades mediante el compartir y el cooperar.

El compartir transformacional se da por ejemplo en las cooperativas o en las asociaciones sin fines de lucro. Un ejemplo de plataforma online es Vanderbon, que permite a residentes holandeses vender y comprar energía directamente entre ellos.

La economía del compartir ha sido tremendamente potenciada por el avance de las nuevas tecnologías. La facilidad con que hoy en día podemos contactarnos y compartir bienes e información, incluso con extraños, tiene un gran potencial. Pero las tecnologías están reguladas por el contexto social y político en el que se desarrollan. Si queremos utilizar este potencial al máximo, debemos ser parte de un movimiento que haga posible este cambio hacia una economía colaborativa de verdad, que podría ayudarnos a consolidar una sociedad más democrática, solidaria y sustentable.

Imagen opensource.com

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