Un viaje personal: mi búsqueda por parte de mis raíces (III Parte)

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No me interesaba mucho la existencia del pueblo mapuche. No me importaba o, peor, repudiaba los ataques a los granjeros, generalmente de origen alemán, que viven en Chile, en áreas que eran mapuche.

Sólo comencé a interesarme porque comencé una nueva relación y mi pololo resultó que es mapuche. Él tampoco estaba interesado en su cultura, pero me contó algo que me intrigó: sus abuelos no hablaban español, sólo unas pocas palabras; sus padres eran bilingües; él no hablaba nada de mapudungun, sólo unas palabras sueltas.

Por supuesto, eso es un hecho conocido por los lingüistas, pero para mí erea nuevo y chocante. La rápida pérdida de idiomas es un fenómeno que ha ocurrido en todo el mundo y, con la excepción de unos pocos éxitos, es generalmente irreversible. ¿Se podrá revertir en este caso? Espero que sí, pero esta esperanza no está libre de aprehensión. Parte de esta aprehensión surge del hecho que mucha gente aprendiendo mapudungun comienza cuando tienen más de veinte años. Es mucho más difícil aprender un idioma a esa edad, y más teniendo en cuenta la tremenda diferencia entre las gramáticas del mapudungun1 y la castellana.

También, me parece que mucha gente no sabe el peligro inherente de la situación actual, en que la gente mayor es bilingüe, la de mediana edad es monolingüe en español, algunos jóvenes están aprendiendo, pero no se sabe si en números suficientemente grandes, y muy pocos niños aprenden mapudungun.

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