Un viaje personal: mi búsqueda por parte de mis raíces (V Parte)

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Si la cultura mapuche valora tanto el respeto, ¿por qué hay una lucha tan grande entre chilenos y mapuches? ¿Por qué existe el denominado conflicto mapuche?

Primero, creo que ayuda poner las cosas en contexto. Esta situación supuestamente de guerra sólo sucede en un área restringida, cerca de Temuco, y no es un levantamiento mapuche general.

Hay un concepto en la cultura mapuche llamado ad mapu. En una traducción burda, podría llamarse las costumbres de la tierra. Se refiere a las costumbres compartidas por todos los mapuches, pero también a las costumbres particulares de un lof1, costumbres que deben respetarse cuando se viaja a un lof en particular.

Eso le da a cada lof un sentido de independencia cultural. Y otro concepto mapuche va de la mano con el ad mapu: el concepto de kidu ngünewün. Nosotros, los wingka2, generalmente creemos que los mapuche pelean por su tierra, o por su libertad. Algo así. Pero el concepto mapuche de libertad no es el concepto wingka de libertad.

Kidu ngünewün no significa libertad. Significa auto gobierno. En un nivel personal y en un nivel general. Tú naces libre. Puedes hacer lo que quieras. Pero para llevar esa libertad al siguiente nivel, debes poder autogobernarte.

Entonces, si un lof comienza acciones hostiles, no es por odio, si no el resultado de una decisión meditada. Puedes estar de acuerdo o no, pero es su decisión y hay que respetarla.

La respeto, aunque no la comparto. No la comparto porque nunca he creído en la violencia, pero la respeto.

Creo que hay otro punto, y uno muy importante, que se deja frecuentemente fuera del debate. Hay un factor económico que es muy conveniente para los granjeros: como parte de la solución al problema, el estado chileno les compra sus tierras a un precio mayor que el de mercado. Entonces, para ellos la existencia del conflicto es muy lucrativa.

Y esto da luz a la responsabilidad del estado chileno. En la década de 1880, el estado chileno comenzó la llamada “Pacificación de la araucanía”. En mapudungun se llama Füta malon, la gran guerra. El área que ahora se llama Araucanía era independiente del estado chileno, y su independencia había sido reconocida previamente en cartas enviadas por el ‘padre de la patria’, Bernardo O’Higgins, a los longkos mapuches del área. Pero después de la guerra del Pacífico, el estado chileno tenía un ejército, armas y un territorio al sur, rico en recursos naturales, que cortaba el país en dos partes (Chiloé, más al sur, era territorio chileno). Así que invadieron, destruyendo la independencia, la economía y las vidas de miles de mapuche. El gobierno argentino hizo lo mismo, al mismo tiempo, en lo que llaman la “conquista del desierto”.

Simultáneamente, el estado chileno negociaba con granjeros en Alemania para que vinieran a ocupar esta tierra “vacía”. Se les aseguró que tendrían suelo fértil disponible y, aunque habría que trabajar duramente, tendrían éxito.

Tampoco era su culpa. Ellos y sus descendientes vivirían en tierras saqueadas, pero no lo supieron.

El estado chileno cometió errores, grandes errores, y no ha habido reparación suficiente. Los títulos de dominio existen, en una oficina en Temuco que han tratado de quemar varias veces, pero la prueba legal de quiénes eran los dueños de la tierra existe y está claramente demarcada.

Es la falta de voluntad, y la ignorancia, de cada gobierno y del pueblo chileno lo que permite que la violencia siga ocurriendo.

No es el conflicto mapuche, es el conflicto chileno.

Esto está descrito necesariamente en trazos gruesos. El conflicto es un tema con muchos lados, muchos puntos de vista y mucha gente involucrada. No puede y no se debe tratar ligeramente. De hecho, tratarlo ligeramente sólo ha resultado en que se profundice. Pero este punto de vista, mi punto de vista, estoy seguro lo comparte mucha gente. Hay muchas cosas de las que no he escrito: ¿Los reos mapuches son prisioneros políticos? ¿Han tenido un juicio justo? No sé la respuesta a esas preguntas. No han sido parte de mi viaje todavía.

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