Una extensa grieta amenaza con colapsar parte de la barrera de hielo Larsen C

Grupos de científicos han estado monitoreando durante años el comportamiento de las placas de hielo de la Antártida, y han reportado que durante los últimos 5 meses una fractura presente en la barrera de hielo Larsen C se ha expandido 22 kilómetros, lo que representa una velocidad muy alta, con lo que en la actualidad su extensión es de unos 130 kilómetros.

El crecimiento de la grieta eventualmente provocará el colapso de una gran sección de Larsen C en forma de iceberg. El tamaño de la placa que se romperá, representa entre un 9% y un 12% del total de la barrera, y su desprendimiento dejaría la placa en su nivel más bajo. Si esto ocurre, seremos testigos del tercer desprendimiento de hielo más grande en la historia reciente de la Antártida.

NSIDC/Ted Scambos

NSIDC/Ted Scambos

La barrera de hielo Larsen se encuentra en la Península Antártica y se divide en tres barreras más pequeñas: Larsen A, B y C. Larsen A y B ya han experimentado pérdidas importantes de su masa de hielo. Es así como en 2002, Larsen B, se volvió tan inestable luego de experimentar un fenómeno similar al que hoy ocurre con Larsen C, que una gran porción del hielo se deprendió de la barrera.

Científicos de la NASA han reportado que se espera que Larsen B, que ha estado presente por al menos 10.000 años, termine de desintegrarse a fines de esta década.

Larsen C tiene una masa de hielo que cubre unos 55.000 kilómetros cuadrados de superficie, lo que lo hace ser unas 10 veces más grande que Larsen B y aproximadamente la mitad del tamaño de Islandia. El año pasado, los científicos del Grupo MIDAS reportaron que la capa de hielo se está derritiendo tanto desde la superficie, como desde su base. Una vez que el borde culmine de fracturarse, un iceberg de unos 6.000 kilómetros cuadrados se espera que quede libre. Si Larsen C perdiera todo su hielo, ha sido estimado que el nivel de los océanos podría subir unos 10 centímetros alrededor del mundo.

1 Comment

  1. Thomas King

    Has green politics come of age? Around the world from Tunisia to New York we’ve seen spontaneous movements challenging four difficult and intersecting problems of sustainability: dangerous environmental change, growing social inequality, weakening democracy and a paradigm of growth that has contributed to skyrocketing youth unemployment and resource extraction beyond the capacity of the planet  The roots of environmental thinking, emerging activism and a variety of public policy responses at local government level, community and regional planning and new activism are all crucial barometers needed to measure the fledgling health-tree (or in your case ‘ice shelf’) of environmental conservation and stability. The history and future of green ideas, environmental policy and practice depends on us all continuing to think, question and above all to act upon what are hopefully morally virtuous choices.

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