Pesquerías en Chile y el mundo en grave peligro

El Global Atlas of Marine Fisheries, un nuevo libro editado por Daniel Pauly y Dirk Zeller que entrega una interesante perspectiva sobre el estado de las pesquerías en el mundo. Durante décadas, la principal fuente de información sobre este tema fue la FAO, organismo que, según los autores, en muchos casos sobrevaloró el estado de salud de los cardúmenes de peces en los océanos, llegando a subvalorar la pesca hasta en un 500%.

El equipo de investigadores consultó más de 4.000 artículos científicos, reportes y encuestas, con el fin de corregir los errores de reportes de varios países. Por ejemplo, en el caso de Canadá, el país reporta una captura de cero en el Ártico, lugar donde viven los Inuit que dependen de la pesca para vivir, con lo que se demuestra que la aseveración no es correcta. Los reportes de la FAO son construidos en base a lo informado por cada país, y si la información entregada no es correcta, los informes posteriores tampoco lo son.

La pesca a nivel mundial ha ido disminuyendo a pesar de los grandes avances tecnológicos y recursos invertidos, esto se debe, señalan los autores, a la disminución total de peces en los océanos.

El cambio climático ya está impactando a los peces, se han observado migraciones desde los trópicos hacia los polos, dejando así, a los habitantes de países tropicales, que en muchos casos dependen de la pesca para su alimentación, sin un recurso necesario para su subsistencia. A medida que las consecuencias del cambio climático sean más notorias, es esperable que las consecuencias en la cadena alimentaria sean experimentadas por todos.

En el caso de Chile, el Informe País: Estado del medio ambiente en Chile. 1999-2015, publicado la semana pasada, y que analiza la evolución del medio ambiente en el país, indica que los niveles de pesca han disminuido brutalmente. Este es el caso, por ejemplo, de la merluza común, que en el periodo de estudio ha disminuido en un 87% y que recientemente fue declarada como colapsada por el Subpesca.

Las principales pesquerías pelágicas en el territorio chileno, es decir aquellas que viven en aguas medias o cerca de la superficie (reineta, jurel, sardina), han disminuido en promedio más del 70% respecto a 1999, en tanto la pesquería demersal, asociada ésta con el fondo marino (merluza común, congrio dorado), se redujo en promedio por encima del 82%.

En el informe se indica que la disminución de la pesca y el desembarque se debe en gran parte a la disminución de las pesquerías, provocada por una sobreexplotación del recurso y agravada por efectos climáticos.

En la actualidad, de las 25 pesquerías más importantes del país, 10 se encuentran sobreexplotadas y 10 culpadas. Recordemos que el colapso no significa que una especie se extinga, sino que queda extremadamente dañada y en peligro.

3 Comments

  1. Thomas King

    Such a stirring article with many interesting points. Here in NZ with have what we call the trifector paradox. On one hand, their is a general national consensus which desires the creation of further marine sanctuaries around the Pacific. While we are not major consumers on the pescatarian scale our second dilemma is largely with firstly appeasing our Polynesian neighbours and our Maori whom actually have the dominant stake in our fishing industry. While their is a realisation that fish form a fundamental component of the Maori dietary intake, there has been concerns raised by even various Maori tribes folk themselves over the trawling of the Pacific often crudely being compared to the Greek Onassis fleets of yesteryear. As stipulated in our Treaty, the sea is a Maori treasure yet it is a constant contestation claim between our indigenous people and other New Zealanders. On the final note, NZ realises that while it has a Geo political presence and interest in the Pacific it has often collided with bigger heads and more powerful players. For a while now that has been Japan and to a lesser consent Korea and China whom naturally have greater wealth to flaunt in order to lure our Pacific Pals away from our principles and policies. Due to the push towards ever increasing bilateral trade relations with Japan and China, our business community have urged our leaders to relax our Green Ethics politically in order to curry favour with these Asian economic giants. However, I personally hope that we hold our nerve as a nation and push towards greater Marine conservation as we did in our efforts against Russian, American and French nuclear shipping and testing in Oceania. A firmer collaborative project with Australia and stronger Antarctic resource presence in Melbourne would be ideal towards many scientific stepping stones forward but the BIG issue here has always been OUR fear and trepidation of Ozzie’s getting a base and stealing our financial cream and prestige. This is just crazy Kiwi B.S from my own New Zealand opinion.

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  2. Thomas King

    Referring back to the Maori Treaty claim of having the tribal right to fish and be in possession of their waterways, rivers, the ocean etc, many Maori, but by all means not all, regard custodianship of the ocean as a collective task. That said, many still regard environmental activism in some instances as new wave Western ‘eco imperialism’ enforced to keep indigenous groups from claiming what is rightfully theirs. It is a thorny issue and one which draws a fine line between self sufficiency, sustainability and socioeconomic solvency entrepreneurially speaking. It is certainly a fascinating field for further fieldwork and one filled with frequent fracases between indigenous and settler parties.

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  3. Thomas King

    Cool

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