Derrame de petróleo en Bangladesh, tragedia ambiental y social

Durante la madrugada del 9 de Diciembre pasado, el carguero Southern Star 7 que acarreaba más de 350.000 litros de crudo, naufragó debido a una colisión con otro barco en las costas de Bangladesh. Producto de este accidente, el carguero derramó casi la totalidad de su cargamento en las aguas de la Bahía de Bengal.

El derrame ocurrió en el Chadpai Wildlife Sanctuary, el cual contiene parte de las 140.000 hectáreas por las que se extienden las Sundarbans, una reserva de vida y biodiversidad rica en manglares protegida por el Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Las Sundarbans constituyen el bosque de manglar más extenso del mundo; los manglares forman un delicado ecosistema adaptado a vivir entre el agua dulce y el agua salada del mar. En el caso de Sundarbans, este manglar se encuentra entre las aguas de la Bahía de Bengal y tres de los mayores ríos del sudeste asiático: el Ganges, Brahmaputra, y Meghna. El Sundarbans es el hábitat de muchas especies en peligro de extinción, entre ellas se encuentran el delfín de Irrawaddy y Ganges, dos especies que podrían verse especialmente dañadas debido al derrame de petróleo.

Probablemente todos podemos recordar con facilidad el manejo que tuvo el derrame de petróleo en la Bahia de México, producto de la explosión en el Deepwater Horizon. Teniendo en consideración las diferentes magnitudes de ambos accidentes, son sorprendente las diferencias con que estos dos sucesos han sido manejados.

Apenas se supo dentro de la comunidad internacional el accidente sufrido por el Southern Star 7, los llamados a acción de diferentes organizaciones de carácter ambiental no se hicieron esperar. Sin embargo, la reacción del gobierno de Bangladesh ha sido más lenta. Una comisión especial de las Naciones Unidas fue llamada para evaluar la situación y sus posibles mitigaciones. La comisión comienza hoy su trabajo, en conjunto con oficiales del gobierno e investigadores de universidades locales.

Las comunidades de pescadores artesanales locales son parte de uno de los mayores esfuerzos por limpiar el petróleo derramado. Ha sido informado que los hombres de las villas salen en sus barcos a recoger petróleo utilizando baldes, mientras que mujeres y niños se encuentran en medio de los manglares intentando colectar gotas de crudo. Todas estas actividades son realizadas sin la más mínima protección, utilizando manos y cuerpos al descubierto. Los aldeanos recogen el crudo y materiales embetunados con la esperanza de recibir algo de dinero por parte de Padma Oil Company, la empresa responsable del derrame, quien comprará el petróleo que los aldeanos logren recuperar y de esta forma limpiar los manglares.

El petróleo es tóxico, tanto para el medio ambiente como para las personas. Los habitantes de las villas locales al tener directo contacto con el petróleo por periodos prolongados de tiempo, se exponen a problemas digestivos, respiratorios, dermatológicos y neurológicos.

Muchos de los animales que se han visto cubiertos por el viscoso petróleo han muerto, otros siguen con vida por ahora. Pero el mayor problema no es inmediato, las consecuencias en el ecosistema se verán al pasar los meses y años; cambios hormonales, reproductivos y sistémicos. La vida marina en general se verá afectada por una película tóxica que impide la respiración y reproducción de microorganismos esenciales para las cadenas alimenticias.

Los bosques de manglares son un ecosistema especialmente sensible a los derrames de petróleo. Los árboles tienen un sistema de raíces aéreas que les permite respirar durante la marea alta, estas raíces son sensibles al petróleo que se encuentra pegado a ellas, que literalmente no las deja respirar e impide el correcto manejo de la salinidad.

Lo que está ocurriendo en Bangladesh es solo un ejemplo de los problemas de nuestra adicción a los hidrocarburos. África ha estado enfrentada durante décadas a las malas prácticas de transnacionales que prometen mucho pero solo dejan a su paso contaminación y enfermedades. Grandes extensiones de Canadá están siendo destruidas en pos de alcanzar las deseadas gotas de petróleo y gas. El fracking se sigue extendido por todos los continentes. ¿Y todo esto para qué?

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